A menudo, yo diría que casi siempre asociamos la palabra  teatro con un espectáculo que tiene lugar en un local en el que unos actores desarrollan su trabajo. Pero si miramos a nuestro alrededor con interés descubriremos que la gente de nuestro entorno está con mucha frecuencia haciendo teatro en su vida cotidiana.

Tambien hay personas a las que la vida coloca en situaciones paradógicas, terribles, alegres, inesperadas, dramáticas o cómicas cuyas vidas vistas desde fuera tienen una gran carga de teatralidad.

Este es el caso de Rafael Alberti. Un pedazo ya de la historia de nuestro país y cuya vida está llena de sucesos y situaciones difícilmente repetibles.

Yo he tenido la audacia de contar “retazos” de esa vida apasionada y apasionante, y el propio Alberti ha visto alguna vez este trabajo sentado en una butaca como estarán ustedes en esta ocasión.

 

 

José Luis Pellicena.

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