Cuando:
4 junio, 2016 a las 7:30 pm – 9:15 pm Europe/Madrid Zona Horaria
2016-06-04T19:30:00+02:00
2016-06-04T21:15:00+02:00
Donde:
Local Asociación de Vecinos
Plaza de la Constitución
5, 28760 Tres Cantos, Madrid
España
Precio:
Gratuito

Cuando dábamos por concluido el presente ciclo con la proyección de La infancia de Iván, algunos espectadores pidieron la reposición de la película que diera inicio al ciclo. Y es la que hoy presentamos, aprovechando un hueco imprevisto en la programación.

La segunda mitad de la década de los 50 del siglo XX significó en la Unión Soviética, en pleno período de desestalinización, un relativo pero notorio despertar de las artes y una apertura de ventanas en cuestiones temáticas, formales y de indagación social. Muchos asuntos nuevos se abordarán de audaz manera en el cine en los años siguientes, pero, en su comienzo, todavía los dolores no cicatrizados de la guerra ocupan un lugar preeminente. Así, sin pretenderlo en principio, surge lo que después se considerará una trilogía de “la guerra vista con ojos nuevos”: Cuando pasan las cigüeñas, de Kalatazov, La infancia de Iván, ópera prima de Andrei Tarkovsky, y esta que hoy reponemos, pequeña obra maestra de la sensibilidad estética y temática.

La guerra nunca es bella, siempre es degradante y atroz, y destroza los espíritus tanto como los cuerpos. No obstante, el corazón humano guarda reservas de ternura y abnegación, no exentas de ingenuidad, que suelen florecer en los momentos trágicos, en contraste con la miseria humana circundante. El tan cacareado amor a la patria se materializa en el amor a los seres cercanos, a la tierra, a las hermosuras encontradas, a la madre que siempre espera al final del camino.

CINE FORUM – 4 de junio de 2016BaladaSoldado

A las 19:30 horas – local de la Asociación de Vecinos Plaza de la Constitución, 5 (detrás del Centro Comercial)

Actividad conjunta de la Universidad Popular de Tres Cantos, Grupo Literario Encuentros, Asociación de Vecinos y Asamblea de Tres Cantos del 15-M

Ciclo de Cine de los ’60 en Europa del Este con temática de la 2ª guerra

La balada del soldado

Grigori Chukhrai (URSS – 1959 – 84 min.) V.O.S.

Vladimir Ivashov, Zhanna Prokhorenko, Antonina Maksimova, Nikolai Kryuchkov, Yevgeni Urbansky

Guión: Grigori Chukhrai, Valentin Ezhov  –  Música: Mikhail Ziv – Fotografía: Vladimir Nikolayev, Era Savelyeva

SINOPSIS: Durante la Segunda Guerra Mundial un joven soldado gana una medalla por su heroísmo en el frente. En lugar de la condecoración, el joven pide unos días de permiso para poder visitar a su madre. En el largo camino a casa una serie de vicisitudes lo ponen frente a la vida cotidiana de la retaguardia, las ausencias y frustraciones, la nobleza y la mezquindad, y la posibilidad, inevitablemente fugaz, del amor.

 

 

PREMIOS: 1960: Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película)

1961: Nominada al Oscar: Mejor guión original

1961: Premios BAFTA: Mejor película. 2 nominaciones

1959: Premios David di Donatello: Plato dorado (Grigori Chukhrai)


COMENTARIOS:

“La Balada de un Soldado” es una película de apariencia sencilla pero con un gran lirismo visual. Hija de su tiempo, es un claro ejemplo del cine del deshielo post-Stalinista, una época de relativa apertura y critica al Stalinismo. Es por ello que “La Balada de un Soldado” a pesar de tener la carga ideológica típica del cine soviético, hace gala de ciertos elementos que marcan la diferencia respecto al cine soviético anterior, y es que en la película lo humano, lo estético, lo sensitivo y lo emocional tiene mucho más peso que lo ideológico. Si por algo destaca la película es por su increíble belleza visual, con una fotografía en blanco y negro maravillosa, y un gusto por el encuadre y por la iluminación, realmente portentoso, lleno de poética, de lirismo y belleza. Lo más sorprendente de la película es que siendo de un esteticismo extraordinario, concepto que muchas veces va relacionado por pretenciosidad o con un ritmo lento y pesado, se trata de un film sencillo, cuya trama avanza con buen ritmo, repleta de ternura y encanto, con pequeñas y entretenidas sub-tramas, y que dura poco menos de hora y media, que además se hacen muy cortas, y dejan ganas de más. Es en definitiva de esas obras maestras que te desarman por su aparente simpleza, por su naturalidad y encanto, por la gran belleza de sus imágenes, y por el cariño que se le cogen a los protagonistas. Una de esas películas que te tragas de un tirón casi sin darte cuenta, pero que te dejan un montón de imágenes (y momentos) para el recuerdo..”

Raúl Ruiz Serna: A la sombra del séptimo arte.

“El joven Aliosha está en el frente. Informa heroicamente del avance de los tanques enemigos. En una acción casual, desesperada, destruye dos de ellos. Ese es, en apariencia, el planteamiento: la exaltación del heroísmo militar. Pero la escena deja un poso extraño, la persecución es torpe, el tono es casi bufo.

El general propone una medalla para el chico, que, con la inocencia de sus diecinueve años, pide canjear la condecoración por unos días de permiso para despedirse de su madre. Una sutil manera de decirnos cuál va a ser el fondo de la obra: la patria no es la madre, la madre es la mujer que nos espera siempre en el rincón más confortable de la infancia.

Toda la intriga está en saber si llegan a encontrarse.”

Servadac

“La película no exalta el heroísmo ni los valores del sacrificio patriótico, ni las razones de estado para respaldar matanzas. Lejos de ello, se mueve desde pronto en un campo de valores humanistas y sencillos, como el amor a la madre y la tierra natal, la identificación solidaria con los semejantes, la disposición a un romance elevado, la honradez y la sinceridad, valores básicos cuya afirmación permite exponer sin tapujos la crueldad con que la guerra llega a desgraciar las vidas concretas de la gente, sus vínculos conyugales y familiares, y a impedir amores merecedores de mejor suerte.

Con lo que, si no es propiamente un film bélico, porque aunque transcurra en tiempos de guerra apenas incluye acciones militares, tampoco es cine propagandístico, porque no puede concluirse que la ideología oficial resulte muy reforzada tras este bello y sereno lamento por la devastación irreparable que una guerra causa en el corazón de las personas sencillas e inocentes, nacidas con la esperanza de algo más que padecer en nombre de principios huecos.

El relato del viaje del joven soldado a su aldea natal está desarrollado con ritmo ejemplar, oscilando los episodios del itinerario suavemente en torno al eje continuo del camino (de tierra, carretera o ferrocarril). Y el lenguaje fílmico está manejado magistralmente: lo que se cuenta se ve, entra por los ojos, no necesita apoyarse en diálogos, que son escasos y funcionales. Hay largos pasajes en que todo avanza en pantalla mientras se suceden, con la fluidez de una sinfonía, planos repletos de significación, a veces narrativa, a veces poética, apoyados con absoluto equilibrio por una música dosificada en la medida justa, incluso cuando en un gesto genial, de sobrecogedor efecto, se suspende y se convierte en mudo clamor, para decir con el silencio la mayor de las emociones, en un momento cinematográficamente culminante.

La suma sin estridencias de valores éticos y artísticos consigue para esta obra maestra un claro lugar en el corazón cinéfilo.”

Archilupo

“"La balada del soldado" se alza como una particular muestra de la vitalidad que también residía en tiempos de guerra en el interior de los combatientes, porque podía haber muertos, podía haber heridos, dolor, vehemencia, sangre... pero también estaban las ilusiones y deseos de personas más cercanas a la muerte que a la propia vida que, aun así, guardaban en su último aliento un pequeño resquicio de esperanza por poder volver con sus seres queridos, por recordar cuanto les añoraban y por ir almacenando todas esas historias que contar algún día, cuando llegase el momento.

Chukhrai recoge ese vitalismo en una fabulosa aura, que logra despertar los sentimientos más epidérmicos del espectador y empapar la pantalla de emociones puras y palpables, esas que surgen con no poca facilidad, y se despegan de uno todavía con más dificultad. Y es que con diálogos que rezuman sencillez, personajes que resultan francos y directos, instantes rebosantes de sencillez y un transcurso de lo más conciso, donde no hay tiempo para las poses impostadas o la construcción artificiosa de momentos dramáticos, se nos regala un relato de vivas sensaciones que recorren de la médula a la córnea para mostrarnos el transcurso de un cine puro y vibrante..”

Grandine
Si te gusta, comparte
Share

Deja una respuesta