Cuando:
17 enero, 2019 a las 7:00 pm – 9:00 pm Europe/Madrid Zona Horaria
2019-01-17T19:00:00+01:00
2019-01-17T21:00:00+01:00
Donde:
Sala 83 de la Casa de la Cultura
28760 Tres Cantos
Madrid
España
Precio:
Gratis
Contacto:
Grupo Literario Encuentros

En la primera mitad del siglo XX, musicólogos argentinos se dedicaron a investigar y rescatar las formas tradicionales del canto folclórico provinciano, herederas del mestizaje entre la música traída de Europa y arcaicos sonidos prehispánicos, en fusión amasada en la cultura popular a través de los años.

De aquellos esfuerzos surgió una revalorización a nivel social de esta música, que ahora podría denominarse “música popular de raíz folclórica”, y que pronto tuvo autores e intérpretes de relevancia que la llevaron a altos niveles de calidad y apreciación, hasta conformar un cancionero específico reconocido en todo el país y parcialmente en el extranjero, como típica “música argentina” diferente del tango, que era música esencialmente porteña crecida al margen del resto del país.

El folclore provinciano argentino, por tanto, conoció su época de oro, un auge popular inusitado, a partir de los años 50 y 60, prolongándose hasta hoy (aunque en buena medida como reminiscencia y reelaboración con nuevas formas expresivas, y también en algunos casos con cierta degradación acomodaticia).

En aquella época de oro surgieron autores memorables, como Atahualpa Yupanqui (y Pablo del Cerro)  que a partir de la simplicidad de las formas primitivas creo bellísimas páginas para retratar el mundo campesino y su profunda filosofía de vida, o Eduardo Falú, que bebiendo de la cultura clásica llevó la guitarra folclórica argentina a cumbres hasta entonces no holladas.

Y junto a ellos, un autor no suficientemente reconocido en su tiempo, recluido en su Salta natal, entre su gente, sus amigos, su realidad cercana, sus andanzas por los paisajes espléndidos de su provincia entre la montaña y la selva, siempre en busca de la esencia humana en personajes anónimos.

Gustavo Leguizamón, el “Cuchi”, diferente en su expresión a todo lo anterior, con aires de vanguardia e influencias del jazz y otras músicas foráneas, empezó a crear en fértil sucesión obras populares y a la vez de muy alta calidad, ilustradas por grandes poetas de su provincia, que eran  reproducidas por otros intérpretes (ya que él rehuía grabaciones, casi hasta el final), y que en el nuevo siglo, después de su muerte, han sido revalorizadas hasta colocar a su autor en el merecido pedestal.

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